martes, enero 27, 2009
“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.”
“Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…”
“Y cuando te hayas consolado (uno siempre termina por consolarse) te alegrarás de haberme conocido”
“A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.”
“Conozco un planeta en el que vive un señor muy colorado. Nunca ha olido una flor. Nunca ha contemplado una estrella. Nunca ha amado a nadie. Nunca ha hecho otra cosa que sumas. Se pasa el día diciendo, como tú: “¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!”, lo que le hace hincharse de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!.”
El fracaso fortifica a los fuertes.
Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad.
Si quieres comprender la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin.
Tener un amigo no es una cosa de la que pueda ufanarse todo el mundo.
El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo.
Lo bello del desierto es que en algún lugar esconde un pozo.
Ser necio de nacimiento es una enfermedad incurable.
Amor no es mirarse el uno al otro, sino mirar los dos en la misma dirección.
El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe adonde va.
No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos.
A pesar de parecer un libro infantil, con los años se descubre que es una historia filosófica con énfasis en la crítica social y al mundo adulto.
En él trata temas tan profundos como la amistad, el sentido de la vida, el amor.
Todos llevamos un niño dentro, por más grande que seamos.
Pero hay que reconocer que en muchos casos se trata sólo de personas que decididamente no han crecido.
Hay que ser muy grande para poder seguir pensando con la esperanza e ingenuidad de un niño.
Hay que permitirse jugar y reírse.
Haciéndolo siempre con los demás y no de los demás.
Tal vez sea esa una de las diferencias entre un gran niño y un grandote con mente de niño.
Todas las personas mayores primero fueron niños.
(aunque pocas de ellas lo recuerdan)
