domingo, junio 14, 2009

No era amor

No era amor. Fue otra cosa.
Pero según murmuran en la ciudad aquella,
yo cometí el delito de inventarte una estrella,
y fue tuyo el pecado de ofrecerme una rosa.

No era amor, no era eso
que se enciende en la sangre como una llamarada;
Era mirar tus ojos y no decirte nada
o acercarme a tu boca sin codiciar un beso.

Tarde para mi hastío,
tarde para tu angustia de mariposa en vano,
era como dos ciegos que se daban la mano,
como dos niños pobres, tu corazón y el mío.

Nada más. Ni siquiera
suspirar en la lluvia de una tarde vacía,
No era amor, fue otra cosa. No sé lo que sería
Yo sé que es triste que nadie lo creyera.

jueves, mayo 21, 2009

Amor cortesano.

¿Mito, tradición literaria o realidad?

El término “amor cortesano” se refiere al concepto medieval del amor espiritual entre un valiente caballero y una dama noble. La dama amada generalmente estaba por encima de la posición social y económica de su caballero, o estaba casada con otro hombre, o ambas cosas. El caballero la idealizaba, la deseaba y estaba completamente dedicado a ella. Casi nunca se oía hablar, en el mundo cortesano medieval, del casamiento por amor. Las combinaciones de parejas eran hechas para consolidar alianzas políticas o criar fortunas. El amor, en oposición al casamiento, estaba asociado con el desarrollo personal y la felicidad individual. Una relación de amor inspiraba a un caballero a llevar una vida mejor y desarrollar un alma más noble. El concepto de amor cortesano osadamente afirmaba que había más en un hombre que su título o su riqueza: cada individuo también tenía una vida sentimental privada, vinculada más con su alma que con su lugar social.

«Durante muchos siglos la idea y práctica del amor habían estado regidas por la libido, y su código era el Ars amandi, de Ovidio. El amor era un impulso de carácter sensual y perfectivo que aspiraba al goce material y al logro definitivo y absoluto. Pero la vida cortesana de los castillos occitánicos en el siglo XII adoptó una nueva y extraña inteligencia erótica en la que predomina la idea de servicio permanente y desinteresado. El es llamado amor cortés. El amante no se propondrá un objetivo o una meta, como es cobrar la pieza de caza y satisfacer en ella un afán de victoria, sino que se mantendrá en un estado de amor que no aspira a ninguna recompensa o galardón. Es un imperfectivo amar por amar que se mantiene permanentemente, a través de múltiples matizaciones como servidor humilde y fiel en homenaje sin esperanza a la mujer amada. Lo característico del amor cortés, en contraste con el amor ovidiano, es la sumisión del amante ante la soberanía de la dama, la señora, de la que nada espera y a la que dedicará toda su vida en actitud de delicuescente melancolía. De ella va a provenir el tono doliente y gemebundo del poeta amante que llora no su desventura ante un fracaso, que sería una solución, sino el paradójico dulce mal de amor con las agravantes de consentimiento y perduración. No hay un grito de pasión triunfal o de rabia ante la derrota, ni una solución definitiva en el juego del amor; no hay pugna mutua de contrarios en la que se vence o se es vencido. La batalla se libra de continuo sin resultado en el interior mismo del poeta-amante que padece y se deleita a la vez en ese estado de amor sin ulteriores consecuencias».

»Los rasgos de este amor son los siguientes:

1. La humildad, pues siempre el enamorado se siente inferior a la amada.
2. La cortesía, porque sus formas no son groseras sino refinadas y llenas de delicadeza. Sólo los nobles en linaje y conducta, hombre y mujer, pueden aspirar al amor.
3. La utopía, porque no aspira a conseguir el favor de la amada; sólo le basta con expresarle su admiración y su devocióm, sin esperar ninguna recompensa a cambio.
4. El desinterés, porque el poeta no pretende el matrimonio, sino que canta a una dama excelsa y elevada con la que no puede aspirar al casamiento.
5. La frustación, por la imposibilidad de consumar el amor o porque el desastre sigue inmediatamente a la consumación.
6. El secreto, por ser un amor encubierto, no manifestable públicamente.

Este amor, renombrado en muchas ocasiones y circunstancias, no es nada mas que una seguidilla de acciones propias de los amantes, desarrolladas durante un periodo de tiempo y que, aunque se niegue en ciertos momentos y queramos o no, perdura hasta nuestros días de cierta forma. Estas acciones, se engloban bajo un contexto casi de sumisión, en el que la mujer toma el rol de superioridad por sobre su amante. Es la mujer el eje central de esta relación, es ella quien maneja las realidades, la encargada de dirigir las riendas de las situaciones que se van desarrollando, en sus manos esta el comienzo, desarrollo y desenlace de este amor.

Compararé el comportamiento de los amantes, basándome en autores entendidos en el tema, con otras situaciones de la historia, como por ejemplo el feudalismo y además, trataré de adaptar este amor a contextos de vida tan diferentes a los de sus orígenes, osea, a nuestros días.

Este amor, tiene características especiales que lo hace por lo tanto adquirir un tono especial, que es lo que en el paso del tiempo a perdurado y lo que a la vez cautiva a quienes estudian el tema.

Además, a lo largo de este ensayo, abordaré, no con un mayor grado de detención, la postura filosófica respecto del amor, a manos de filósofos (valga la redundancia) y teólogos para así complementar más aun la definición o explicación de este mundo lleno de “rituales” o reglas, es decir, de todo lo que encierra el amor cortesano.

LOS COMIENZOS...

El amor cortés tiene sus inicios, como una de la hipótesis, en el Ars Amatoria de Ovidio, donde el autor crea una composición algo irónica y didáctica del amor, llena de sarcasmos que en esa época, antigua, fueron tomados como tal, pero que tiempo mas tarde, en la edad medieval, no fue interpretado de la misma manera. Es decir, los medievales tomaron esta ora y la aplicaron a sus vidas, dando origen así al amor del cual hablo. He aquí un fragmento que corresponde a los “cantos de la perdición” en el que el autor manifiesta, reitero, de forma irónica a un aprendiz de amante:

Acude raudo, antes de la hora fijada,

A tu encuentro con la amada; Aguárdala pacientemente en la calle.

Desafía los golpes de la multitud; Corre a cumplir sus deseos.

No te inquietes si otros asuntos te aguardan;

Si ella reclama tu presencia, protégela como un centinela

Cuando vuelva del baile.

Y así encontrándote en bucólicos pasajes te llama,

Toma tu carro camina hasta Roma.

Que no te detenga el tórrido verano

Ni el peso de la nieve.

¡Fuera los cobardes! Nuestro señor, Amor, en sus campos de batalla

Desdeña vuestra tibia servidumbre

CARACTERÍSTICAS DEL AMOR CORTÉS

El amor cortés, como lo mencioné al introducir el tema, consta de ciertas características primordiales que lo diferencian de cualquier otro “tipo” de amor, llámense estos pasionales, sexuales, etc. Estas son, principalmente la humildad, cortesía, adulterio y religión de amor. Sumadas a estas cabe mencionar también cierto deje de utopía y desinterés, ya que el amante, el noble caballero, o busca como fin primordial o último conseguir que su amor sea correspondido, sino que se conforma con el sólo hecho de adular y exaltar a su dama sin exigirle nada a cambio. Al mencionar el termino Religión de amor, me refiero a la adulación y casi devoción que el amante muestra hacia su dama que llega casi a ser como la adoración a Dios o a cualquier otro tipo de dioses o imágenes religiosas, es decir, la dama pasa a ser una especie de especie sagrada a la hora de amar.

Es por esto, que en muchos relatos que cuentan asombrosas historias acerca de las hazañas de los caballeros en honor a sus damas, se pone de manifiesto quizás hasta la poca honorabilidad de estos y su enorme deseo de satisfacer a la dama a como de lugar, teniendo como meta más que una reciprocidad amorosa, una pequeña conquista o lograr aunque sea una mínima “admiración” por decirlo así, de la dama hacia él. El caballero, si es necesario, vivirá grandes proezas y aventuras.

El amor cortesano es, además, sufrido y muy difícil, esto porque para conseguir que realmente se consume o se viva como tal debe pasar por una serie de “ritos” mas vulgarmente por una serie de cosas. El caballero debe sufrir, debe luchar realmente por esa dama si la ama como se supone que la ama. El amor por dolor, sufrido, es el instrumento de perfección espiritual, es el estado en el cual los amantes alcanzan una felicidad plena. Por ejemplo, en Tristán e Isolda, la famosa y archi conocida novela de Joseph Bédier, se ve de clara manera reflejado lo que antes mencioné, este amor sufrido, guerreado, complicado, pero que finalmente se consuma.

LA MUJER, SU IMAGEN Y SU POSTURA FEUDALISTA

La mujer en la edad media pasó por varias concepciones. Inicialmente se la veía como el vivo reflejo de Eva, por lo cual era un tanto despreciada, vista como culpable y pecadora, como la responsable de todo lo malo que se vivía en el mundo. Luego, tiempo mas tarde, este negativismo cambia y se instaura en la sociedad la imagen de Maria, la madre de Dios, la virgen, como el modelo a seguir para las doncellas y religiosas, por lo cual la imagen femenina pasa a ser un tanto idealizada. Sin embargo, si bien ya no se le desprecia, no se le liga directamente a María. Esto se explica debido a que el culto Mariano entiende la imagen de Maria no como una mujer en sí, como todas las mujeres, como un género femenino, sino más bien como una “madre virgen”, es decir, no es mujer, sino solo la madre de Jesucristo y por lo tanto no evita o no borra todo lo que se dijo de las féminas anteriormente. Finalmente, aparece una tercera imagen a la que se vincula el tema de la redimensión de los pecados, esta es la de Magdalena. Con este tercer personaje, la imagen de la mujer se hace un poco mas “real” ya que si bien es pecadora, finalmente es salva. Un poco paradójico, si lo queremos comparar, a lo que nos relata Dante en La divina comedia, donde nos muestra tres espacios diferentes pero conjeturados entre sí: el infierno (Eva), el cielo (María) y el purgatorio (Magdalena).

Por otra parte, su participación en el amor cortes en sí, es un tanto pasiva, como lo es por cierto hasta nuestros días; No es la dama o doncella quien tiene que hacer algo por conseguir a su amigo, no es ella la que debe cortejar, conquistar o aplicar ciertas “técnicas de seducción” (para acercar quizás el tema a la actualidad). Su participación si bien es pasiva durante el proceso de conquista, toma una importancia magna a la hora de decidir. Por supuesto es ella quien da una respuesta al caballero luego de todo lo que ha hecho él, es ella la que finalmente decide aceptar ser su amiga o no. Decisión, evidentemente, que el caballero debe aceptar y acatar. Es por esta sumisión, que la relación dama-caballero se compara a la que se vive en el feudalismo entre señor-vasallo.

La mujer adquiere esta “personificación” solo en el amor cortés y no bajo el marco del matrimonio, estado en el que se revierten los papeles y la mujer pasa a ser una especie de posesión del caballero: este es el señor y la dama es su vasalla. Recordemos que los matrimonios de esta época no eran precisamente uniones voluntarias por amor, sino mas bien contratos arreglados y uniones por conveniencias (descendencias, aumento de bienes, etc...). El amor cortés se vive por consiguiente bajo el alero del adulterio y lo mas “anecdótico” por citarlo de alguna manera, es que no es condenado ni penado de sobremanera como tal vez podría imaginarse. Respecto de esto se puede afirmar que “cualquier idealización de amor sexual, en una sociedad donde el matrimonio es puramente utilitarista, debe comenzar por ser una idealización de adulterio”. No se puede castigar si en el fondo no es una infidelidad, sino básicamente un no vivir en la desdicha. Este planteamiento concuerda un tanto con los ideales que hoy en día existen en nuestra sociedad (en la sociedad, no en la ley).

Andrés el capellán, nos da a conocer una serie de preceptos, reglas, códigos y casuísticas acerca del amor cortesano y puntualmente en relación con el tema del matrimonio, nos explica el porqué los esposos no pueden consumar el amor propiamente tal como un acto voluntario, en contrariedad a los amantes que sí lo pueden hacer:

[…]decimos y afirmamos [indica la condesa María de Champaña], [...] que el amor no puede extender sus fuerzas entre dos esposos. En efecto, los amantes se dan todo gratuitamente el uno al otro y sin que una razón lo obligue; en cambio, los esposos están obligados, por el deber, a satisfacer sus mutuos deseos y a no negarse nada. [...]

[...] una regla de amor dice que ninguna mujer casada podría obtener el premio del rey del amor, a menos que esté enrolada al margen del matrimonio. En cambio, otra regla del amor enseña que nadie puede amar a dos personas a la vez. Con razón, pues, el amor no podrá extender sus derechos entre los casados.

Para finalizar, solo cabe redondear las ideas y analizar un poco mas este “fenómeno” tan, a modo personal, fascinante y encantador, recalcando las premisas fundamentales: Es un amor complicado, sufrido, adúltero, la mujer juega un rol pasivo fundamental, es luchado, lógicamente propio de las cortes.

Sumaré ahora, para terminar ya con el ensayo, opiniones de personajes de la época respecto al amor en general y puntualizando en algunas de ellas en el amor cortesano propiamente tal. Primeramente Pedro Lombardo (1100-1160/64), reconocido teólogo italiano sostiene que “El amor no es un mal moral sino un castigo de la caída del hombre. El acto no es malo en sí pero puede ser un mal moral si no es usado para fines matrimoniales. Pero el amor apasionado por una esposa es adúltero”. En estas líneas, Lombardo contradice lo que antes mencioné respecto del amor de los esposos y el amor de los amantes, pues plantea que el amor fuera del matrimonio, entendido como un acto, no es moral y por lo tanto (interpretando sus dichos) debiese incluso ser castigado, pero luego se produce una especie de contradicción porque si bien no puede haber(hacer) amor entre una dama y otro caballero tampoco puede existir pasión entre los esposos (por lo tanto un amor intenso), entonces la pregunta que surge antes esto es: ¿El amor debe no ser disfrutado en plenitud, ni por los amates ni por los esposos? ¿De que tipo de amor estamos hablando? ¿o es el amor el estado de máxima felicidad?

Santo Tomás de Aquino nos dice que “El matrimonio es amistad. Las relaciones sexuales producen cierta forma de amistad en las parejas (aun en los animales). Así que la sexualidad 'inocente' es aceptable pero no la pasión (sensualidad). Acota el término amistad que también explique con anterioridad y al referirse a “sexualidad inocente” apunta a la sexualidad que viven los antes en la que según el teólogo no debe haber pasión alguna.

martes, mayo 19, 2009

Acuerdo de almas

ACUERDO DE ALMAS
Con cada persona que forma parte de nuestra vida establecemos un acuerdo de almas. Esto significa que, mucho tiempo atrás, en el reino de las almas, prometimos tener un encuentro especial, compartir la vida, modelar la experiencia, completar otra alma, al unirnos con ella en esta vida terrenal.
Los acuerdos entre las almas son compromisos para el crecimiento del alma en conjunción con otra. De esta manera, emprendemos el viaje hacia un estado de conciencia y apertura total que los místicos denominan “iluminación” .

Estos compromisos son el motivo por el cual, en ocasiones, sentimos una extraña conexión con otra persona; otras veces, no entendemos que alguien con carácter difícil forme parte de nuestra vida, o nos preguntamos simplemente por qué recorremos la vida junto a alguien, como si existiera un acuerdo tácito que a su vez puede terminarse abruptamente.

Como miembros de esta comunidad de almas reunidas en la vida sobre la
Tierra, hemos acordado no sólo recordar a los demás sobre el estado puro original, sino también realizar todo lo posible dentro de la existencia humana, infinitamente cambiante, con el fin de asegurar el crecimiento de nuestra propia alma y las de los demás.

Algunas personas vienen al mundo para ser bellas y fuertes, otras para
ser complicadas o raras; algunas para morir jóvenes y enseñarnos a través de la desolación de tan terrible pérdida; otras, para vivir muchos años e instruirnos mediante su sabiduría. Sin embargo, no importa cuál sea nuestro rol, todos formamos parte de este gran destino espiritual que principalmente consiste en recordar nuestra esencia eterna y dirigir nuestros actos hacia la unión final.

Es así que a cada persona que conocemos, en situaciones buenas o
terribles, breves o duraderas y cada relación de la que formamos parte
representan una pequeña escena en el eterno conjunto humano, cuyo fin
es el desarrollo del alma.

Al advertir esto, uno podrá asombrarse y comprender que cada persona
presente en nuestra vida tiene un importante propósito: el de entrar en
contacto con nuestra alma y hacerla crecer; que cada relación existe para agudizar la conciencia de nuestra alma.

Así, ya nadie nos resulta extraño, ninguna relación puede verse como un error o un fracaso. A la luz del Espíritu, comprendemos que estamos cumpliendo nuestro rol, en miras a la realización de un plan perfecto y eterno.

sábado, abril 11, 2009

Dicen que las mujeres sólo lloran
cuando quieren fingir hondos pesares;
los que tan falsa máxima atesoran
muy torpes deben ser, o muy vulgares.

Si llegara mi llanto hasta la hoja
donde temblando está la mano mía,
para poder decirte mis congojas,
con lágrimas la carta escribiría.

Mas si el llanto es tan claro que no pinta
y hay que usar otra tinta más oscura,
la negra escogeré porque es la tinta
donde más refleja mi amargura.

Aunque yo soy para soñar esquiva,
sé que para soñar nací despierta
Me he sentido morir y aún estoy viva;
tengo ansias de vivir y ya estoy muerta.

viernes, abril 10, 2009

Si quieres ser feliz, como me dices, no analices, muchacho, no analices.

Por si acaso llovizna por tu calle
y quieres secar tu cuerpo
entre mis brazos

Por si el silencio te acomete
y recuerdas el lenguaje extraño
que aprendiste a mi lado

Por si regresas
a humedecer de lunas los recuerdos

O por si acaso es de noche en tu morada
dejaré la puerta abierta

jueves, abril 09, 2009

Avisos parroquiales

Son avisos parroquiales, reales todos ellos, que seguramente habrán sido hechos con toda la buena voluntad, inocencia y total respeto...

Son imperdibles:

* Para los que tienen hijos y no lo saben, tenemos en la parroquia una zona arreglada para niños.

* El próximo jueves, a las cinco de la tarde, se reunirá el grupo de las mamás. Cuantas señoras deseen entrar a formar parte de las mamás, por favor, se dirijan al párroco en su despacho.

* El grupo de recuperación de la confianza en sí mismos se reúne el jueves por la tarde, a las ocho. Por favor, para entrar usen la puerta trasera.

* El viernes, a las siete, los niños del Oratorio representarán la obra "Hamlet" de Shakespeare,en el salón de la iglesia. Se invita a toda la comunidad a tomar parte en esta tragedia.

* Estimadas señoras, ¡no se olviden de la venta de beneficencia! Es una buena ocasión para liberarse de aquellas cosas inútiles que estorban en casa. Traigan a sus maridos.

* Tema de la catequesis de hoy: "Jesús camina sobre las aguas". Catequesis de mañana: "En búsqueda de Jesús".

* El coro de los mayores de sesenta años se suspenderá durante todo el verano, con agradecimiento por parte de toda la parroquia.

* Recuerden en la oración a todos aquellos que están cansados y desesperados de nuestra parroquia.

* El torneo de basquet de las parroquias continúa con el partido del próximo miércoles por la tarde. ¡Acompáñennos a derrotar a Cristo Rey!

* El precio para participar en el cursillo sobre "oración y ayuno" incluye también las comidas.

* Por favor, pongan sus limosnas en el sobre, junto con los difuntos que deseen que recordemos.

* El párroco encenderá su vela en la del altar. El diácono encenderá la suya en la del párroco, y luego encenderá uno por uno a todos los fieles de la primera fila.

* El próximo martes por la noche habrá cena a base de guiso de porotos en el salón parroquial. A continuación tendrá lugar un concierto.

*Recuerden que el jueves empieza la catequesis para niños y niñas de ambos sexos

*El mes de noviembre terminará con un responso cantado por todos los difuntos de la parroquia.


lunes, marzo 23, 2009

Quién me diera, al menos una vez, tener de vuelta todo el oro que entregué
a quien me convenció de que era prueba de amistad si alguien se llevase todo,
hasta lo que yo no tenía
Quién me diera, al menos una vez, olvidar que creí que era por broma
que siempre se cortaba un trapo de piso de lino noble y pura seda
Quién me diera, al menos una vez, explicar lo que nadie entiende:
que lo que pasó todavía va a venir y el futuro no es más como era antiguamente.
Quién me diera, al menos una vez, probar que quien tiene más de lo que necesita
casi siempre se convence de que no tiene bastante
y habla demasiado por no tener nada que decir.
Quién me diera, al menos una vez, que lo más simple fuese visto como lo más importante
Pero nos dieron espejos, y vimos un mundo enfermo.
Quién me diera, al menos una vez, entender csómo un solo Dios al mismo tiempo es tres
Y ese mismo Dios fue muerto por ustedes -es sólo maldad entonces, dejar un Dios tan triste.
Yo quise el peligro y hasta sangré solo.
Entendéme -así te pude traer de vuelta para mí, cuando descubrí que siempre sos vos
quien me entiende del inicio al fin, y sos vos quien tiene la cura de mi vicio,
de insistir en esa nostalgia que siento de todo lo que aún no ví...

sábado, enero 31, 2009

Primero; Dios es sacrificio. Sufre en esta vida y seras feliz en la proxima

Segundo; Quien se divierte es infantil. Vive bajo tensión.

Tercero; Los otros saben más lo que nos conviene, por que tienen más experiencia.

Cuarto; Nuestra obligación es satisfacer a los demas. Es preciso agradarles, aun cuando esto signifique hacer renuncias importantes.

Quinto; Es preciso no beber de la copa de la felicidad; podria gustarnos demasiado, y no siempre la tendremos a nuestro alcance.

Sexto; Es preciso aceptar todos los castigos. Somos culpables.

Septimo; El miedo es una señal de alerta. No hemos de correr riesgo.

Estos son los mandamientos que jamaz debes obedecer.

martes, enero 27, 2009

“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.”


“Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…”
“Y cuando te hayas consolado (uno siempre termina por consolarse) te alegrarás de haberme conocido”


“A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.”

“Conozco un planeta en el que vive un señor muy colorado. Nunca ha olido una flor. Nunca ha contemplado una estrella. Nunca ha amado a nadie. Nunca ha hecho otra cosa que sumas. Se pasa el día diciendo, como tú: “¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!”, lo que le hace hincharse de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!.”

El fracaso fortifica a los fuertes.
Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad.
Si quieres comprender la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin.
Tener un amigo no es una cosa de la que pueda ufanarse todo el mundo.
El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo.
Lo bello del desierto es que en algún lugar esconde un pozo.
Ser necio de nacimiento es una enfermedad incurable.
Amor no es mirarse el uno al otro, sino mirar los dos en la misma dirección.
El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe adonde va.
No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos.

A pesar de parecer un libro infantil, con los años se descubre que es una historia filosófica con énfasis en la crítica social y al mundo adulto.
En él trata temas tan profundos como la amistad, el sentido de la vida, el amor.

Todos llevamos un niño dentro, por más grande que seamos.
Pero hay que reconocer que en muchos casos se trata sólo de personas que decididamente no han crecido.
Hay que ser muy grande para poder seguir pensando con la esperanza e ingenuidad de un niño.
Hay que permitirse jugar y reírse.
Haciéndolo siempre con los demás y no de los demás.
Tal vez sea esa una de las diferencias entre un gran niño y un grandote con mente de niño.

Todas las personas mayores primero fueron niños.
(aunque pocas de ellas lo recuerdan)
-Solo los alegres e inocentes e insensibles pueden volar.
-¿Que se entiende por alegre e inocente e insensible? Ojalá yo fuera alegre e inocente e insensible.

Los objetivos están en cada extremo del arco iris...
Algunos aman con sobriedad
como si más adelante hubieran de odiarse
pero nosotros odiábamos apacible, cuidadodamente
como si más adelante hubiéramos de amarnos...

viernes, enero 23, 2009

La apariencia no lo es todo.

John Blanchard se levantó de la banca, alisó su uniforme de marino y analizó a la muchedumbre que hormigueaba en la Gran Estación Central de Nueva York. Buscaba a la chica cuyo corazón conocía, pero cuya cara no había visto jamás, la chica con una rosa en su solapa.
Su interés en ella había empezado trece meses antes en una biblioteca de Florida. Al tomar un libro de un estante, se sintió intrigado, no por las palabras del libro, sino por las notas escritas a lápiz en el margen. La suave letra reflejaba un alma pensativa y una mente lúcida. En la primera página del libro, descubrió el nombre de la anigua propietaria del libro, la señorita Hollis Maynell. Invirtiendo tiempo y esfuerzo, consiguió su dirección. Ella vivía en la ciudad de Nueva York. Le escribió una carta presentándose e invitándola a cartearse. Al día siguiente, sin embargo, fue embarcado a ultramar para servir en la Segunda Guerra Mundial.
Durante el año y el mes que siguieron, ambos llegaron a conocerse a través de su correspondencia. Cada carta era una semilla que caía en un corazón fértil; un romance comenzaba a nacer.
Blanchard le pidió una fotografía, pero ella se rehusó.
Ella pensaba que si él realmente estaba interesado en ella, su apariencia no debía importar. Cuando finalmente llegó el día en que el debía regresar de Europa, ambos fijaron su primera cita a las siete de la noche, en la Gran Estación Central de Nueva York. Ella escribió: "Me reconocerás por la rosa roja que llevaré puesta en la solapa." Así que a las siete en punto, él estaba en la estación, buscando a la chica cuyo corazón amaba, pero cuya cara desconocía.
Dejaré que el señor Blanchard relate lo que sucedió después: "Una joven venía hacia mi, y su figura era larga y delgada. Su cabello caía hacia tras en rizos sobre sus delicadas orejas; sus ojos eran tan hermosos como las flores. Sus labios y su barbilla tenían una firmeza amable y, enfundada en su traje verde claro, era como la primavera encarnada. Comencé a caminar hacia ella, olvidando por completo que debía buscar una rosa roja en su solapa. Al acercarme, una pequeña y provocativa sonrisa curvo sus labios. '¿Vas en esa dirección, marinero?' murmuró".
Casi incontrolablemente, di un paso para seguirla y en ese momento vi a Hollis Maynell. "Estaba parada casi detrás de la chica. Era una mujer de más de cuarenta años, con cabello entrecano que asomaba bajo un gran sombrero, anchos como sus tobillos, lucían unos zapatos de tacón bajo."
"La chica del traje verde se alejaba rápidamente. Me senté como partido en dos, tan vivo era mi deseo de seguirla y, sin embargo, tan profundo era mi anhelo por conocer a la mujer cuyo espíritu me había acompañado tan sinceramente y que se confundía con el mío. Y ahí estaba ella. Su tez pálida y regordeta era dulce e inteligente, y sus ojos grises tenían un destello cálido y amable. No dudé más. Mis dedos afianzaron la gastada cubierta de piel azul del pequeño volumen que haría que ella me identificara. "Esto no sera amor, pero sera algo precioso, algo quizá aun mejor que el amor: una amistad por la cual yo estaba y debía estar siempre agradecido. Me cuadré, saludé y le extendí el libro a la mujer, a pesar de que sentía que, al hablar, me ahogaba la amargura de mi desencanto."
"Soy el teniente John Blanchard, y usted debe ser la señorita Maynell. Estoy muy contento de que pudiera usted acudir a nuestra cita. ¿Puedo invitarla a cenar? La cara de la mujer se ensanchó con una sonrisa tolerante. 'No se de que se trata todo esto, muchacho,' respondió, 'pero la señorita del traje verde que acaba de pasar me suplicó que pusiera esta rosa en la solapa de mi abrigo. Y me pidió que si usted me invitaba a cenar, por favor le dijera que ella lo esta esperando en el restaurante que está cruzando la calle'
No es difícil entender y admirar la sabiduria de la señorita Maynell.
La verdadera naturaleza del corazón se descubre en su respuesta a lo que no es atractivo.

"Dime a quién amas," escribió Houssaye, "y te diré quién eres."