lunes, agosto 04, 2008

Teoria del Estado.

¿Porque el carácter holista de algunos textos de Aristóteles mantienen los idearios de la República de Platón?

Aristóteles mantiene los idearios de la Republica en sus textos de carácter holista pues al igual que Platón ambos buscan la perfección tanto para la ciudad como para sus ciudadanos y argumenta en ambos casos que el bienestar de uno hace al otro. Los idearios de la república nos plantea dividir la ciudad en tres grupos “El primer grupo que seria el de los filósofos, pues en estos predomina la inteligencia, solo ellos tienen pleno acceso a la episteme política y en consecuencia son los únicos que están en condiciones de gobernar. El segundo grupo es el de los depositarios de la fuerza, en quienes predomina el carácter, Platón los describe como guardianes de la ciudad y atletas de la guerra. Por ultimo, el tercer grupo es el de quienes tienen a su cargo la reproducción material de la sociedad, pues en ellos predomina el deseo” . Aristóteles bien podría haberse basado en este modelo para decir lo siguiente “No hay que creer que un ciudadano se pertenece a si mismo; todos, por el contrario pertenecen a la ciudad, por que cada uno es una parte de la ciudad y la consideración de cada parte apunta naturalmente a la consideración de todo”.

Si toma seriamente en cuenta el desacuerdo entre los “sofistas de la primera generación” y los “sofistas de la segunda generación” que problemas podrían surgir a la hora de concebir la “voluntad general” de Rousseau.

Lo que Protagoras y los sofistas de la primera generación parecen haber visto antes y mejor que nadie, es que la política democrática funciona según la lógica de la aparición, al instituir la isonomia se crea un nuevo espacio donde solo tiene existencia lo que es presentado frente a los demás con éxito. Para Protagoras un hombre glorioso era aquel que hacia el bien imponiendo su punto de vista en la asamblea y en los tribunales.
La segunda idea es que la política no puede ser dejada en manos de especialistas. Si la realidad de un problema político depende de que los ciudadanos aceptemos verlo como tal, si el catalogo de soluciones depende de lo que los ciudadanos consideremos que es valido como solución, entonces la discusión no debe basarse en argumentos que solo unos pocos puedan entender, sino en argumentos que estén al alcance de todos.
La segunda generación de sofistas fue claramente antidemocrática y antiracional muchos de ellos predicaron el oportunismo y el escepticismo moral, (diciendo “La ley es artificial y la búsqueda de nuestro propio interés es natural). Algunos sostenían que todo se limitaba a ser un buen ateniense en Atenas y un buen espartano en esparta otros como Antifontes fueron mas lejos todavía: “un hombre practicara la justicia con notable provecho si obedece a las leyes cuando tiene testigos. Mientras que si se halla solo y sin testigo a de cumplir lo preceptos de la naturaleza”, es decir, seguir su propio interés. Los últimos sofistas como Polo y Calicles llegaron a describir las leyes en un lenguaje muy similar al de Nietzche: como una herramienta inventada por los débiles para dominar a los fuertes. La única ley natural que admiten los sofistas en el comportamiento humano es la búsqueda de placer o poder del mas fuerte sobre el mas débil.
Con los sofistas de primera generación no habría mayor problema a la hora de concebir la voluntad general pues estos afirmaban algo similar al contrato social que el origen de las instituciones políticas y de las costumbres sociales habían resultado de acuerdos entre los hombres.
Sin embargo con los de segunda generación no resulta nada compatible ya que estos afirmaban que las leyes y la cultura son creaciones específicamente humanas y surgen por oposición a la naturaleza y permiten al hombre superar la condición de bárbaro, salvaje, transformándolo en un ser civilizado, pero también según los sofistas para proteger los intereses de los mas fuertes, afirmando así que son producto arbitrario del relativismo de los hombres.

Enuncie y desarrolle la posición del autor que UD. considera que toma en cuenta las consecuencias de los actos de la autoridad.

Nicolás Maquiavelo

Quien mejor que Maquiavelo para hablarnos sobre las consecuencias de los actos de autoridad a su juicio lo principal en política, es el comportamiento responsable, atender a las consecuencias de la acción y hacer honor a su máxima de que “los hechos acusan, pero los resultados excusan”.
Sólo el uso del poder a través de la acción política permite encauzar los conflictos, transformarlos en oportunidades para una vida en común digna, libre, segura y justa. El poder uncido a la acción política desarrolla su dinamismo -“dimensión de agencia” en la jerga actual-.
El poder no sólo se tiene sino que se ejerce, y es la actividad política la que da poder a unos y desapodera a otros. La centralidad de la acción resulta clave en el universo de Maquiavelo. Lo importante no es creer que otro mundo es posible, sino tener capacidad talento y voluntad para crearlo. Por eso en política quien sólo alardea de creer está mostrando su impotencia. He ahí la almendra de la política según Maquiavelo.
El príncipe busca el mantenimiento de un poder autónomo, garantía de su seguridad y de la obediencia de sus súbditos en el contexto de una comunidad bien ordenada. También pretende la gloria como recompensa a una buena gobernanza. Para ello necesita el uso apropiado de medios que se calibran por su eficacia.
Junto a la libertad, un orden político valioso requiere autoridad y ley. La autoridad produce acatamiento, que debe fundarse en el crédito de quien la ejerce y en su vinculación genuina a las raíces. La inspiración religiosa –pagana- y el componente patriótico de la autoritas explican su carácter prístino.
Para Maquiavelo la autoridad y su ejercicio se justifican por su religación al momento fundacional y a los creadores de la República. En este sentido tradición y religión civil refuerzan la autoridad en tanto garantizan la cadena de continuidad con los principios, enaltecen el espíritu originario y favorecen la cohesión de la comunidad política.
De esta manera la autoridad economiza pulsiones violentas, quien obedece interioriza/alberga razones para un acatamiento que se convierte en deber honroso y no en necesidad perentoria originada por el poder coactivo del que manda.