Manuel Belgrano
“La Agricultura es el verdadero destino del hombre. En el principio de todos los Pueblos del Mundo cada individuo cultivaba una porción de tierra; y aquellos han sido poderosos, sanos, ricos, sabios y felices, mientras conservaron la noble simplicidad de costumbres, que procede de una vida siempre ocupada, que en verdad preserva de todos los vicios y males. La Republica Romana jamás fue más feliz y mas respetada, como en el tiempo de Cincinato; lo mismo ha sucedido á todos los Pueblos; y así es que en todos ha tenido la mayor estimación, como es sin contradicción el primer arte, el más útil, más extensivo, y más esencial de todos los artes. Tenemos á los Egipcios que honraban á Osiris como inventor de la Agricultura; los griegos á Ceres y Triptolemo su hijo; los habitantes del Lacio á Saturno ó Jano su Rey, que pusieron entre sus Dioses en reconocimiento de los favores que les había dispensado. La Agricultura fue casi el único empleo de los Patriarcas más respetables de los hombres por la simplicidad de sus costumbres, la bondad de su alma, y la elevación de sus pensamientos. En todos los Pueblos antiguos ha sido la delicia de los grandes hombres, y aun la naturaleza parece que se ha complacido y complace en que todos los hombres se destinen a la Agricultura, y sino ¿por quien se renuevan las estaciones? ¿Por quien sucede el frio al calor para que repose la tierra, y se reconcentren las sales que la alimentan? Las lluvias, los vientos, los rocíos, en una palabra, este orden admirable é inmutable que Dios ha prescrito á la Naturaleza, no tiene otro objeto, que la renovación sucesiva de las producciones necesarias á nuestra existencia”.Todo depende y resulta del cultivo de las tierras; sin él no hay materias primeras para las artes, por consiguiente, la industria no tiene cómo ejercitarse, no pueden proporcionar materias para que el comercio se ejecute. Cualquier otra riqueza que exista en un Estado agricultor, será una riqueza precaria, y que dependiendo de otros, esté según el arbitrio de ellos mismos. Es, pues, forzoso atender primeramente a la agricultura como que es el manantial de los verdaderos bienes, de las riquezas que tienen un precio real, y que son independientes de la opinión darle todo el fomento de que sea susceptible y hacerlo que prospere en todas las provincias que sean capaces de alguno de sus ramos, pues toda prosperidad que no esté fundada en la agricultura es precaria; toda riqueza que no tiene su origen en el suelo es incierta; todo pueblo que renuncie a los beneficios de la agricultura y que ofuscado con los lisonjeros beneficios de las artes y del comercio, no pone cuidado en los que le pueden proporcionar las producciones de su terreno, se puede comparar, dice un sabio político, a aquel avariento que por una mayor ganancia contingente pospone imponer su dinero en los fondos de un rico, por darlo a un hijo de familia que lo gastará en el momento y no volverá capital ni intereses.
Fragmento extraído de: Medios generales de fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio en un país agricultor.
Juan Bautista Alberdi
Los medios de protección que la Constitución nos proporciona, son la libertad y los privilegios y recompensas conciliables con la libertad.Los argentinos hemos sido ociosos por derecho y holgazanes legalmente.Se nos alentó a consumir sin producir.Nuestras ciudades capitales son escuelas de vagancia, de quienes se desparraman por el resto del territorio después de haberse educado entre las fiestas, la jarana y la disipación.Nuestro pueblo no carece de alimentos sino de educación y por eso tenemos pauperismo mental.En realidad nuestro pueblo argentino se muere de hambre de instrucción, de sed de saber, de pobreza de conocimientos prácticos y de ignorancia en el arte de hacer bien las cosas.El origen de la riqueza son el trabajo y el capital, ¿qué duda cabe de que la ociosidad es el manantial de la miseria?La ociosidad es el gran enemigo del pueblo en las provincias argentinas.Es preciso marcarla de infamia: ella engendra la miseria y el atraso mental de las cuales surgen los tiranos y la guerra civil que serían imposibles en medio del progreso y la mejora del pueblo.
Sistema Económico y Rentístico de la Confederación Argentina / Marzo de 1855
Abraham Lincoln
“No se puede lograr la prosperidad desalentando una economía prudente. No se puede fortalecer a los débiles, debilitando a los fuertes. No se puede ayudar al asalariado, restringiendo al patrón. No se puede llevar adelante la hermandad del hombre, alentando el odio de clases. No se puede ayudar al pobre destruyendo al rico. No se puede establecer una economía sana con empréstitos. No se puede evitar una calamidad gastando más de lo que se gana. No se puede forjar en el hombre carácter y valentía, quitándole iniciativa e independencia. No se puede ayudar al hombre permanentemente, haciendo por él lo que pudiera y debiera hacer por si mismo.”
Max Weber
“La pasión no convierte a un hombre en político si no está al servicio de una causa y no hace de la responsabilidad para con esa causa la estrella que oriente su acción. Para eso se necesita (y ésta es la cualidad psicológica decisiva para el político) mesura, capacidad para dejar que la realidad actúe sobre uno sin perder el recogimiento y la tranquilidad, es decir, para guardar la distancia con los hombres y las cosas. El «no saber guardar distancia» es uno de los pecados mortales de todo político. ( ) El problema consiste, precisamente, en cómo puede conseguirse que vayan juntas en las mismas almas la pasión ardiente y la mesurada frialdad”.
